Los textos que se presentan en esta sección están dirigidos particularmente a los estudiantes matriculados en los cursos regulares de la Universidad de Costa Rica. Por supuesto están abiertos a cualquier otro lector. El curso es identificable por su sigla y nombre. El formato se limita a alrededor de dos cuartillas. Sus contenidos pueden variar de acuerdo a las intervenciones de sus lectores. Estas intervenciones pueden hacerse en los cursos o mediante el correo dispuesto por este sitio web en Contacto (página de Inicio).
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F-0039 Seminario Hinkelammert Emancipación y redención

EMANCIPACIÓN Y REDENCIÓN

1.- La extendida producción intelectual de Franz J. Hinkelammert (sus primeros libros en español son de 1970) admite reconocer en ella dos grandes campos temáticos. Uno se configura mediante el vínculo entre emancipación y redención. ‘Emancipación’ refiere a la socio-historia humana en cuanto marcada por luchas (políticas y culturales) de resistencia a las condiciones que impiden y rebajan la constitución de sujetos humanos y a las determinaciones de su transformación liberadora. ‘Redención’ remite a la salvación (de inspiración religiosa) trascendente, o sea que rompe el límite de la muerte. En muchos lugares de su obra, Hinkelammert incorpora un lema: “Como en el cielo, así también en la tierra”. Resulta reversible: “Como en la tierra, así también en el cielo”. Puede traducirse así: que la trascendencia llene la inmanencia, o al menos la toque. Sería la encarnación de Jesús. Y su segunda expresión: Que la inmanencia resulte trascendente. Es el programa de humanización de la historia mediante la resistencia y la emancipación. También el programa de la corporeidad del Cielo: un gran Banquete. ¿Por la gracia… de dar la talla quizás?

1.1.- El segundo campo temático, al que no nos referiremos sino muy puntualmente en este seminario, es el de economía y teología, creado precisamente por Hinkelammert. Lo haremos mediante una lectura de su artículo “Economía y teología: las leyes del mercado y la fe”. [presente en al menos dos direcciones de Internet: http://www.pensamientocritico.info/index.php/articulos
-1/franz-hinkelammert1/economia-y-teologia-las-leyes-del-mercado-y-la-fe
Y https://www.google.com/search?q=Revista+Pasos+econom%C3%ADa+y+teolog%C3%ADa+las+leyes+del+mercado+y+lafe&ie=utf-8&oe=utf-8&client=firefox-b].
Los campos no son, obvio, mutuamente excluyentes pero tienen sus singularidades.

2.- En su obra, Hinkelammert ha publicado al menos dos trabajos que contienen su propia descripción de su itinerario intelectual. El primero en el tiempo de ellos: “La maldición que pesa sobre la ley. Las raíces del pensamiento crítico en Pablo de Tarso” (2ª edic., 2013) es el eje de este seminario. En él Hinkelammert no habla directamente de sí pero establece su derrotero de pensador. El segundo, “Lo indispensable es inútil. Hacia una espiritualidad de la liberación” (2012), contiene la narración de su trayectoria humano-intelectual hecha por el mismo. Por eso, su lectura se recomienda. No será sin objeto de estudio en este seminario.

3.- La segunda parte del título del libro del que se ocupa este seminario utiliza el giro “… las raíces del pensamiento crítico”. Hinkelammert no utiliza en este título la expresión ‘teoría crítica’, sino una referencia más genérica: ‘pensamiento’ crítico. ‘Pensamiento crítico’, podríamos encontrar, por ejemplo, en Sócrates-Platón. Si en ellos existe alguna afinidad probablemente podríamos ubicarla en su crítica de la doxa (ligada a la existencia cotidiana) como inicio del camino hacia la verdad, el bien y el ser. Desde este punto de vista, Pablo de Tarso sería una de las raíces del pensamiento crítico, y no de las primeras. Su especificidad consistiría en la crítica ya no de la doxa sino de las instituciones y especialmente de la ley animada por la codicia que entra en conflicto con el amor al prójimo: “Transforma al  prójimo en el objeto de explotación en función de la maximización de la propia codicia. El otro deja de ser sujeto y por eso deja de ser el prójimo”. El pecado se comete en el cumplimiento de la ley (págs. 78-79, itálicas no están en el original.) Hinkelammert establece una asociación directa entre esta observación de Pablo de Tarso y el criterio de Marx acerca del contrato salarial capitalista: “La órbita de la circulación o del cambio de mercancías, dentro de cuyas fronteras se desarrolla la compra y venta de la fuerza de trabajo, era en realidad el verdadero paraíso de los derechos del hombre. Dentro de estos linderos, solo reinan la libertad, la igualdad,  la propiedad y Bentham. ¡Libertad! Pues ni el comprador ni el vendedor de una mercancía actúan por coacción. Por el contrario, solo son movidos por su libre albedrío. Contratan como personas libres y poseedoras de los mismos derechos. El contrato es el libre producto en que sus voluntades encuentran una expresión jurídica común. ¡Igualdad!, pues solo se relacionan entre sí como poseedores de mercancías, e intercambian equivalente por equivalente. ¡Propiedad! ”, pues cada uno dispone nada más de lo que le pertenece. ¡Bentham!, porque cada uno de ellos solo se tiene en cuenta a sí mismo” (El capital, Cap. VI, Sec. Segunda).

3.1.- Para fijar la relación entre Marx y Pablo de Tarso, Hinkelammert ha recurrido a Gálatas 3, 18 y 1Corintios. El texto de Gálatas referido muestra una  clara oposición entre la Ley (humana o judía o mosaica) y actuar de acuerdo con la fe de Jesús: “¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el escuchar con fe? (…) Aquel, pues, que os da el Espíritu y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la Ley o por el oír con fe?” (itálicas no están en el original). ‘Espíritu’ es lo que anima a la acción. La Ley contiene un animador ‘falso’, la carne, estimulada por intereses particulares que hacen desaparecer la comunidad de Espíritu (de los creyentes). El Espíritu produce vida. La Carne, así entendida, mata. La fe en el espíritu es transferida por Pablo de Tarso a Abraham: “Sabed, por tanto, que los que tienen fe, éstos son hijos de Abraham”. La fe salva, la Ley maldice: “«Maldito sea el que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para cumplirlas.»” El cumplimiento de la Ley se sigue de una compulsión impropia, situacional, exterior. No se trata de una espiritualidad (interna), de una subjetividad que potencia comunidad. “Y que por la Ley nadie se justifica ante Dios es evidente, porque «el justo por la fe vivirá». La Ley es la que mata a Jesús: “Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero»)”. Al ser asesinado por la Ley (judía/romana) Jesús (Pablo escribe Cristo) redime a todos. Es la observación sobre el universalismo de la fe si se expresa cierta espiritualidad (pág. 140).

3.1.1.- En el seminario, ‘universalismo’ designa una universalidad falsa, ideológica por abstracta. El término adecuado sería ‘universalidad’ que designaría una realidad situada que nunca ha existido para la especie, pero que puede remitir un horizonte que anima a diversos o plurales. ‘Universalidad’ sería una referencia política. Los universalismos, como los humanismos, se mantendrían abstractamente en el campo de la ideología. Constituirían la negación falsa de la Ley.
3.2.- Sigue Pablo en Gálatas: “Entonces, ¿para qué sirve la Ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia (Jesús de Nazaret) a quien fue hecha la promesa; y fue dada por medio de ángeles en manos de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno” (ni itálicas ni el paréntesis están en el original). La Ley fue circunstancial. Dios (y su descendencia/mediación, Jesús) eterno y uno. “Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes”. La ley es romana o mosaica o costarricense. Pero la fe de Jesús de Nazaret se sigue de la promesa/pacto de Dios y es fuerza (espiritualidad) para todos (universalidad) aunque sus corporizaciones se muestren diversas.

3.2.1.- Este párrafo cierra Gálatas 3: “Pero antes que llegara la fe, estábamos confinados bajo la Ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía, porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa”. Es una buena síntesis que condensa y añade. Y que Hinkelammert entiende como aporte/raíz de Pablo de Tarso al pensamiento crítico. Pero, como se advierte, las ‘trasgresiones’ mencionadas por Pablo resultan situacionales y propias de la ausencia de una fe religiosa (trascendental) que no ha sido ‘revelada’, de modo que se vive en la codicia que se manifiesta como orden/violencia necesarias en ausencia de fe. Esta última a la vez sólo es de aquellos que la sienten/eligen (comunidad de fieles) o que la reciben como gracia. Históricamente no es universal aunque comprende no solo a judíos sino también a gentiles.
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F-7144 Seminario Marxismo y teoría política

SOBRE LA TEORÍA POLÍTICA MARXISTA

1.- En su trabajo “Los dos marxismos”, Alvin Gouldner (1920-1980) señala que “Marx pensó que el surgimiento del socialismo  depende de la previa maduración de ciertas condiciones <objetivas>, especialmente las estructuras de un capitalismo avanzado, y también pensó que el capitalismo crea estas condiciones por la acción de sus propias leyes ciegas, impersonales y necesarias. Así considerado, el capitalismo es una etapa de la evolución social destinado a dar origen a otra sociedad superior: el socialismo” (pág.44).

1.1.- Aislado como está en esa cita, el texto de Gouldner contiene varias imprecisiones que pueden transformarse en estereotipos respecto de una comprensión conceptual del marxismo como ‘teoría política’.

2.- Una primera cuestión es que el párrafo de Gouldner inscribe la sensibilidad de Marx en una Filosofía de la Historia. Existiría un curso necesario de las civilizaciones (evolución social) que se decantaría en el siglo XIX como capitalismo que contendría en su seno otro paso ‘superior’, el socialismo. El ‘sentido’ del paso siguiente (socialismo) estaría dado por su paso antecedente. En El capital, Marx escribe que la organización capitalista de la existencia “… solo desarrolla la técnica y la combinación del proceso social al mismo tiempo que agota las dos fuentes de las cuales brota toda riqueza: la tierra y el trabajador” (T. I, Cap. XV, Maquinaria y gran industria). De modo que la historia de cierta Europa en el siglo XIX, que hoy se expresa como mundialización, puede conducir al colapso de la especie, y no al socialismo, vía un combinación del agotamiento del planeta para sostener la vida compleja en él y la ceguera del trabajo (una producción) que no se asume como praxis (acción humana con autoconstitución de sujeto humano). Existen así al menos dos ‘telos’ (sentidos ‘propios’ no necesariamente conscientes) en la dinámica capitalista: un determinado socialismo eventual revolucionario, y una autoaniquilación de la especie. Esta última se seguiría de la tendencia a mundializarse propia de la acumulación de capital. El punto se da un corolario: una alternativa político- cultural al capitalismo resulta obligatoria, excepto que se desee el suicidio.

3.- Una segunda cuestión es que lo debido (leyes), que se articula con lo prohibido (ideológicamente considerado ‘imposible’), del capitalismo no resulta ciego e impersonal. Las sociedades capitalistas generan una visión que Marx considera ‘fetichizada’ (El capital, t. I, Cap. I,  IV, Carácter fetichista de la mercancía y su secreto). Es una manera de sentir, discernir e imaginar asociado con el suicidio mencionado anteriormente. Solo en este sentido resulta ‘ciego’. Permite en cambio “ver” y alabar desarrollo, crecimiento sostenido, paz, régimen democrático de gobierno en el proceso de suicidio, e incluso argumentar que el daño ambiental es un infundio de los chinos (Donald Trump). O, como escribe un ‘liberal’ latinoamericano: “La respuesta económica es el mercado. Los consumidores eligen con sus preferencias los bienes y servicios que desean adquirir. Esta selección hace ricos a unos, destruye a otros y aumenta las diferencias sociales. Es imperfecta, pero mejor que la escogencia arbitraria de “ganadores” y “perdedores” a cargo de funcionarios y burócratas generalmente en busca de coimas o comisiones ilegales” (C. A. Montaner, La Nación, 24/06, 2017. Itálicas no están en el original). El autor estimaba, antes de este artículo, que del capitalismo se seguía progreso para todos (no existían ‘perdedores’ o que la mayoría está ahora “mejor” que en el pasado).  

3.1.- Las sociedades capitalistas no resultan tampoco ‘impersonales’. La estructuración del modo de producción capitalista y la estructura de las sociedades capitalistas se muestra ‘impersonal’ porque las estructuras sistémicas modernas no admiten sujetos agentes (por eso la filosofía moderna habla tanto de ellos) sino portadores de relaciones. Pero existen grupos que se benefician singularmente de tendencias y lógicas sistémicas. Son personificaciones del trabajo muerto (propietarios, rentistas, categorías sociales tecnócratas, artistas, trabajadores intelectuales, etcétera. [En América Latina oligarquías y neo-oligarquías, militares, curas y trabajadores intelectuales]). Personifican directa o indirectamente el trabajo muerto y su triunfo ante el trabajo vivo (que reconoce su vínculo con la Naturaleza). Estos sectores son negativamente dogmáticos respecto de experiencias de contraste. Así el mundo deviene configurado de poblaciones que experimentan sistémicamente experiencias de contraste y sectores que las bloquean declarándolas ilusorias. La teoría política marxista aparece ligada con experiencias de contraste. Este tipo de experiencia, en el marxismo original, está ligada al movimiento obrero. Él resulta, en cuanto proceso, el lugar epistémico-político-cultural de la nueva sociedad y del nuevo ser humano exigido por el despliegue capitalista. Se ha de distinguir, sin embargo, entre clase obrera y movimiento obrero.
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